Viajes a principios del s.XX

En la actualidad, desde Madrid se llega a Hoyos del Espino en algo menos de tres horas, si el tráfico así lo permite, pero esto no siempre fue así.

Haciendo noche en Ávila

A principios del siglo XX las expediciones a Hoyos venían principalmente en el tren Correo desde Madrid. Esa noche se pernoctaba en Ávila, en el Hotel Inglés o en la Fonda del Jardín.

A las 4:30 de la tarde, de ese lugar partía la diligencia que unía Ávila con Arenas de San Pedro. Los viajeros se apeaban de la misma en la Venta de Santa Teresa en verano, o en la Venta del Obispo en invierno. Ese viaje desde Ávila tardaba cuatro horas.

Hasta Hoyos del Espino quedaba aún un trayecto de tres horas a pie, aunque existía la posibilidad de concertar con la Sociedad Gredos-Tormes el desplazamiento a Caballo.

...y llegamos a Hoyos

Ya en Hoyos el visitante podía elegir donde alojarse, porque tenía disponible entre otros la fonda de Justo Muñoz o la de Bonifacio Chamorro. Por la noche, Agustín González disponía de un salón de baile y una fábrica de gaseosas de bolillo.


Al día siguiente, con la Sociedad Gredos-Tormes podía contratar sus servicios: acemileros, cocineros, guías, material de montaña y caballos. Todo ello para el viaje al Refugio del Rey, construido por el Club Alpino Español. La tienda de campaña costaba 2 pesetas por persona, un guía eran 7,50 pesetas al día y un cocinero 5 pesetas al día...

Julio Chamorro González
Gredos, un siglo entre piornales y roquedos

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A mediados de siglo se puso en marcha el servicio de taxi entre Ávila y Hoyos del Espino con El Packard de Muñoz.

Esta historia está extraida del libro de Julio Chamorro González Gredos, un siglo entre piornales y roquedos. Más información en Bibliografía.