El viernes a mediodía comenzamos la juerga vacuna. Pescamos un bonito del Tormes, lo mezclamos con patatas de la huerta de los Galayos, y empezamos con buen pie el fin de semana. Como siempre, las vacas corrieron el todas direcciones, mientras mugían: "Cuidado, otro año estos bestiajos estos vienen con hambre". Vean cómo se desarrolló todo, vean, vean...

Ahí vemos al cartero entre la organización, seguramente está buscando un salchichón
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Parece que lo encontraron, y bien que lo disfrutaron |
Pero para poder comer, de vez en cuando hay que beber |
Un bonito del norte en el Tormes hemos pescado, y con patatas lo tendremos en breve preparado |
Mientras el bonito asume su destino, la gente sigue con su aperitivo |
Para quien no le guste esta fotito, que piense de qué otra forma se puede partir un bonito |
Para organizar el tinglado, una barra hemos montado |
Como cada año en los pinos, crecen morcillas y chorizos |
Hay que ser bestiajo, para pensar que eso no es un ajo |
Hay que ver que de cerveza ha bebido el que hace pis con la manguera |
Algunos dan buena cuenta, del grifo que pone a la gente contenta |
Aquí vemos en detalle, el grifo que está en la calle |
Y como tenemos muchas cosas que enchufar, tenemos este trasto que la va a armar |
Este año como fuego no podemos hacer, una cocina nos va a valer |
Los niños ya tienen hambre, así que cortamos algo de fiambre |

Y para que no todo sea vaca vacuna, preparamos también algo de verdura |

Este año venimos de lo más preparado, remolque con cazuelas y paellera en mano |

En un santiamén, los chavales dejaron la mesa limpia para comer
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"Aquí seguimos cortando, el jamón que tanto éxito está dando" |
Los amigos de la fiesta, examinan la cerveza esta |
Jesús Tles tras el mostrador, ya está pensando en el tenedor |
Aquí tenemos a Noé peparado, para lo que le pille a mano |
Parece que va refrescando, mientras la comilona se está preparando |
Alguno pasa frío como cualquier humano, por no tener chaqueta a mano |

Aquí tenemos a la pequeña Pablito, que no se inmutaba ni un poquito |

Más gente llega a la orilla del río, pendiente de que en la sartén se fríe |

Algunos levantan un palmo del suelo, y comen que es un consuelo
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La noche se cierra, y empieza el frío en la sierra |

Sillas y mesas se preparan, para todo el fin de semana |

Incluso los más chicos, traen sus sillas los muy listos
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La bebida va cayendo, y el calor disminuyendo |
Mientras algunos descansan, la música comienza su andanza |
Los músicos del lugar, amenizan la hora del cenar |
Espontáneos se arrancan a bailar, mientras la orquesta continúa su tocar |
Menudos expertos de la bailanera, que ni los del programa de La Primera |
Al ritmo de la canción, bailan estos dos |

Y continuan sus piezas, los músicos de las peripecias |

Los torreznos empiezan a estar, que el hambre empieza a molestar |

Con la cuchara de palo, remueven el guiso que no estará malo
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Nos vamos acercando al mostrador, porque ahí hace más calor |
María con el mandil, se acerca al cuchitril |
Una mano en la cazuela, se introduce la muy ladronzuela |
Parece que todo está rico, dice aquí el amigo Perico |
Buscando más comida, se encuentra la gente reunida |
El plato se vacía, según pasa el día |

Aquí tenemos al mago vacuno, buscando filetes al menos uno |

Y aquí un par de tres, que hambre deben tener |

Algunos apuran la comida, tras el viaje de ida
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Y mira que siguen bailando, en lugar de ir andando |
La flauta continúa su melodía, como si fuera pleno mediodía |
Los más pequeños aún aguantan, mientras otros bailan y cantan |
Seguimos apurando los filetes, que para eso los ha hecho Jesusete |
Aquí está este personaje, con las sopas tras el viaje |
En este mostrador, repartimos cuchillo y tenedor |

Y algunos sin cuidado, un dedo se han cortado
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